La primera vez

A partir de entonces nuestra relación ha ido creciendo y madurando. Es una relación llena de historias, supongo que como toda relación de pareja, en ella hay momentos buenos y geniales.

Recuerdo aquel 15 de Noviembre de 1997 como un día muy especial… ¡Decidimos casarnos! Una pequeña locura (como tantas otras han aderezado nuestra relación) que nos hizo muy felices, que compartimos con muchos amigos (a los que de aqui les doy mi más sincera gratitud).

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Febrero de 1998,

bolaEste es uno de los meses más intrépidos e intensos que recuerdo.

El día 3 de Febrero de 1998 tomé un avión y crucé todo el océano para sorprender a mi enamorada. ¡Creo que ha sido uno de los momentos más emocionantes que jamas he vivido!

Un momento que dentro de unos años explicaré a mis hijos y a los suyos 🙂 aburriendo así a unas cuantas generaciones..

Amar es el más poderoso hechizo para ser amado
Fue la primera vez que embarqué en un avión, la primera vez que salí de la península, la primera vez que crucé el charco y… la primera vez que nos vimos, que nos tocamos, que nos besamos. Días que quedaron grabados en nuestros corazones.

Algo quiero destacar de entre todo ese cúmulo de sensaciones que descubrí en esos quince días… fue nuestro encuentro, la primera vez que estuvimos cara a cara. ¡La primera vez que nos tocamos!

mapa mundo

Llegué el día 4 de Febrero sobre las 19:36h. (hora peruana) al aeropuerto Jorge Chavez en la ciudad de Lima. A la salida me esperaba Gina con la que había preparado un pequeña sorpresa.

Cogimos un taxi que nos llevó a su casa, todo estaba preparado para que aquella noche yo durmiese en un hotel y al día siguiente, sobre las 10h. (hora peruana) seria el momento del nuestro primer encuentro entre Tania y quién os escribe.

¿Beso? Un truco encantador para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas

Sin embargo los planes se vieron rápidamente modificados en el trayecto del aeropuerto.

Gina me contó que quizás su hermana sabia algo y que mejor que el encuentro fuera ese mismo día.

Betsy, otra de las hermanas de Tania, había llevado a esta a un CiberCafé de la Plaza San Miguel, con la excusa de buscar información para un trabajo. Allí nos dirigimos Gina y yo después de haber descargado todo el equipaje en su casa (y de conocer a mis suegritos).

Llegamos al lugar del encuentro y llamamos la atención de la persona que se encargaba de atender el CiberCafé (Maurice), al que expliqué la situación y me colocó en un PC (a menos de tres metros de mi querida).

Conecté al IRC, en el canal que solíamos encontrarnos (#Pakusland, en DALnet) y allí la vi, en principio sorprendida por encontrarme en el chat (a esas horas no era muy normal en mi, eran las 2 de la madrugada, según el horario catalán). No charlamos mucho, recuerdo que mi corazón saltaba en mi pecho, que mis dedos temblaban al intentar escribir…

Le expliqué la historia de un hombre que se lanzó al mar y nado todo un océano, que llegó a una pequeña isla (Aruba) y que de allí fue transportado por unas palomas hasta ‘aquí’ (Lima – Perú), le pedí que se girara noventa grados a la derecha (tardo veinte segundos en reaccionar), os aseguro que fue una eternidad antes de que nuestros ojos se encontraron… al fin!

El abrazo que más he esperado en esta vida… el corazón me saltaba de felicidad… por fín me encontraba allí con ella… Sin duda no soy incapaz de explicar todo lo que aquello supuso… fue y es… maravilloso!

¡Sigue leyendo!