Un día cualquiera antes de cumplir los 30
27 de Enero de 2007 @ 20:31 - pakusEs sábado, un día cualquiera antes de mi trigésimo cumpleaños. El termómetro no llega a los 5 ºC, hace frío en la calle y un viento gélido mueve los restos del mercado semanal. Sabina canta y crea esa atmósfera mágica que me ayuda a escribir, que me inspira, que me transporta a sus poéticas letras, a sus metáforas imposibles, a su forma de explicar lo mas simple y lo mas complejo. En casa, una pantalla en blanco y un calendario con el día de mañana marcado.
Mañana cumpliré treinta años, ni uno más y ni uno menos de los que he sido feliz. Feliz toda una vida, sin sombras, ni claroscuros, sin trampas ni cartones, FELIZ.
No tengo muchos recuerdos antes de los cinco o seis años. Vagas imágenes que, a modo de instantáneas, me transportan. Sin embargo, ¿como no podría ser feliz a esa edad? Unos padres fantásticos, con un infinito amor, todo un mundo por descubrir, jugar como única obligación, un niño querido y mimado. Veo a mi padre vestido de Rey Mago, Melchor, veo a mi madre, besándome y meciéndome en sus brazos. Veo a mis abuelos recogiéndome a la salida de la guardería con un trozo de pan y chocolate. No tengo muchas fotos de esa edad en la biblioteca de mis recuerdos, pero todos ellos evocan ternura y cariño, satisfacción y bienestar.
Mas tarde, entre los seis y los trece, me veo con mis hermanos, son tres y a cada cual mejor. Un equipo con el siempre he contado para convertirme en lo que sea que soy. Llevo un trozo de todos ellos: Didac, Montse y Laura.











