El libro de la vida
28 de Enero de 2009 @ 10:15 - pakus
Castell de Piera
Salí de casa cuando en el horizonte despuntaba el sol. Un cielo pintado de contrastes naranjas y azules acababa con dos días de intenso viento. Caminaba hacia el castillo por la calle principal, sobre un suelo de adoquines bicolor se proyectaba la sombra de los árboles desnudos.
No había nadie en la calle, los comercios todavía estaban cerrados, el bullicio que horas después acompañarían al transeúnte era ahora paz y tranquilidad. Tras las puertas y paredes unos dormían, otros se preparaban para ir a trabajar. Hoy, yo estaba de vacaciones, tenia algo muy importante que hacer.
Ya estaba pasando por el antiguo Arc d’en Romanyà, donde algún que otro romano había pernoctado. Me acercaba a la empinada cuesta empedrada que lleva a la Plaça de l’Esglesia. Podía ver el bosque, y sentir el murmullo del río en lo profundo del valle. Allí estaban las huellas que los vientos desatados habían dejado.
A mi izquierda dejaba el Castell de Piera, donde Jaume I en el siglo X durmió una noche. A mi derecha l’Esglesia de Santa Maria, con su nueva cúpula y rodeada de los plátanos centenarios.











