Feliz 2007: Disfruta el día de hoy

Feliz 2007: Disfruta el día de hoy

Tania y Paco en Hallstat

Hoy acaba el año, y seria momento de hacer balance de lo bueno y de lo mejor… Seria momento de recordar, como aquel viejo roble hacia en el silencio de su poblado bosque. Resulta que no lejos de aquí, o tal vez si, dependiendo de donde os encontréis, existía un viejo roble, enorme, centenario, que cada 31 de Diciembre dejaba de lado su vida y se
sentaba, como un espectador en un cine, a observar que le había sucedido en el año acabado.

¿Como habían sido las lluvias? ¿Que tal primavera había pasado? ¿Habían vuelto los ruiseñores a anidar en sus ramas? ¿Como estuvo el verano? ¿Fue seco? ¿Y las tormentas de otoño? ¿Y el invierno? ¿Había sido frío? Así lo hacia año tras año, se sentaba ante su existencia y disfrutaba rememorando los buenos momentos, sufría con los difíciles y se prometía mejorar lo que pudiera…

Es así como revisaba que había sido de él. Fue así, hasta que un 31 de Diciembre se percató, que aquel último día del año, era como si nunca hubiera existido, pues aquellas 24 horas, desde que el sol salía en el horizonte, no eran mas que el rumor de un año vivido

Se preguntó que pasaría si en vez de sentarse a recordar, si en vez de rememorar, si en vez de disfrutar con el pasado, viviera plenamente ese día, lo viviera como si fuera el último.

¿Por que dejar los buenos propósitos al siguiente año? Fue así como aquel viejo, sabio y experto roble decidió que no perdería ni un día mas, que podía vivir todas y cada una de esas horas, porque queramos, o no, todo lo que hemos vivido forma, ya, parte de nosotros.

Nuestras vivencias nos han marcado, las hemos asimilado, y no debemos capitular, para redactar una lista de propósitos, que seguramente, son los mismos con el pasar de los años: producir mas bellotas, intentar que la hojas de las nuevas ramas sean mas verdes, crecer diez o veinte centímetros, enraizar un poco más en la tierra… tener un roblecito…

Es mucho mejor empezar a vivir desde ese mismo día, empezar a trabajar y luchar porque esos propósitos sean reales. ¡VIVIR COMO SI FUERA EL ÚLTIMO DÍA DEL AÑO!

Y así con esta historia, improvisada, y haciendo nuestras las palabras de J. Sabina (en Noches de Boda), Tania y yo os deseamos un MUY FELIZ AÑO 2007, cargado de ilusión, de cariño, de ternura y de amor, de metas y de éxitos, de paz y de salud… DE FELICIDAD

Que gane el quiero la guerra del puedo
Que los que esperan no cuenten las horas
Que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando
Que el corazón no pase de moda
Que las verdades no tengan complejos
Que las mentiras parezcan mentira.
Que ser valiente no salga tan caro
Que ser cobarde no valga la pena
Que no te compren por menos de nada
Que no te vendan amor sin espinas.

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