Habia una vez… Sant Jordi

Hoy es 23 de Abril, Diada de Sant Jordi, patrón dels Païssos Catalans. El día en que los libros y las rosas toman mucho protagonismo. Las mujeres reciben una rosa de su amado y ellos son recompensados con un libro. Aunque es habitual regalar rosas a todas aquellas personas que quieres.

La tradición del libro es sencilla de explicar; en este día se conmemora la muerte de dos grandes escritores de la Historia de la Literatura: Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Es por ello que este día fue declarado por la Unesco como el día del libro.

La historia de la rosa, es más compleja, pero está rodeada por una aureola de romanticismo que la hacen especial. Parte de una de las historias más tradicionales y románticas de la literatura catalana, la Historia de Sant Jordi y el dragón.

Este día me encanta, es muy bonito ver la gente paseando con rosas por la calle, o transportando libros, una fecha emblemática en nuestro calendario. Donde perderte por la Rambla de Catalunya es una aventura maravillosa.

Hoy mi mente se llena de historias. De como el tiempo pasa y las cosas cambian. Historias de piratas, de aquellos que iban vestidos con pañuelo en la cabeza, parche en el ojo, cara de malos, patas de palo y sables en la cintura… de como ahora asaltan barcos pesqueros a punta de metralletas y amenazas de muerte.

En como han cambiado sus barcos con bandera negra, calavera y un par de tibias por pequeñas lanchas motoras, de como su interés por los grandes botines, por los tesoros en cofres que después enterrarían bajo una gran X han cambiado por el “money, money”.

Si, los tiempos y las realidades cambian… Hoy, el lobo de Caperucita sería una especie en extinción, un animal que estaría expuesto en algún cercado. Y la propia Caperucita iría en manga corta, debido a las altas temperaturas de este loco tiempo.

Los tres cerditos no podrían construirse una casa, sino que compartirían piso en alguna ciudad a 50 kilómetros de Barcelona o Madrid.

Donde Tom Builder, el protagonista de Los Pilares de la Tierra (Ken Follet), conduciría un Porsche gracias al dinero que ha hecho construyendo unas casas adosadas en Marina d’Or, ciudad de vacaciones. Donde El día dels Trífids (John Wyndham) no estaría tan lejos de existir, ya que nuestra sociedad a veces pende de equilibrios tan inestables como el de las grotescas plantas del libro.

Donde la Barcelona del siglo XII con la construcción de La Catedral del Mar (Ildefonso Falcones) resulta atractiva y agradable. El punto de vista y la distancia temporal, juegan a nuestro favor. Allí Arnau Estanyol se enfrenta a un sinfín de aventuras diarias, los atascos de coches, la inseguridad ciudadana, la “nobleza” del trabajar, el paro, la educación, o la falta de educación, son problemas muy actuales, que hemos cambiado por los de hace 10 siglos.

Tantas y tantas historias que he leído, tantos personajes con los que he establecido una relación de cercanía y amistad como Daniel Sempere en La Sombra del Viento (Carlos Ruiz Zafón) y su Cementerio de Libros que no deja indiferente y en el que sufres como lector.

Historias que bien se parecen a las de ahora… puesto que nadie lo cuenta, pero cuando Sant Jordi salvó a la princesa de las fauces del Dragón. Cuando se marchó a las cruzadas, no pudo continuar luchando contra su corazón y volvió.

Volvió a la búsqueda de su amada, a reencontrarse con ella, a ser feliz a su lado. Cambió sus batallas y sus guerras por la lucha de la felicidad, por Un Mundo Feliz (Aldous Huxley) lejos del que propone la novela del mismo nombre. Un mundo en el que meses más tarde, el ruido de las espadas, de los caballos en plena batalla, de los cien cañones por banda, de los gritos… son sustituidos por los golpecitos que provienen del vientre de su princesa…

¡Había una vez… hace seis meses… una vida que empezaba!

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2 Comments


  1. tania

    4 Mayo 2008 at 18:35

    También nuestro bebé recibió sus libros de regalo, dos volúmenes de cuentos clásicos y la noche de Sant Jordi le contaron una linda versión de la historia del caballero Jordi y la princesa.

  2. tania

    2 Mayo 2008 at 13:44

    Realmente con los libros uno puede volar, imaginar mundos paralelos, personajes tan cercanos y lejanos a la vez y conocer muchos sitios a través de las letras. Este año tocaría lo más reciente de Zafón Juego de un ángel, pero aún no lo hemos comprado. Yo recibí mi rosa roja como es costumbre pero además este año fue Paco quien compró los libros y optó por Estic prenyat de LLuis Gavaldà y El niño con el pijama de rayas de John Boyne. Yo voy intercalando ambas lecturas. Si bien el primero es sobre el embarazo desde la perspectiva de un padre primerizo en tono de humor el otro es sobre un campo de concentración a través de la mirada de un niño; argumentos totalmente distintos que me permiten seguir con las dos líneas de lectura.

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