Llegamos a BCN

Ayer, sobre las 19.00 horas catalanas, y después de unas 14 horas de viaje, Tania y yo llegamos a casa. El viaje no tuve ningún percance y hoy mismo hemos empezado, sufriendo algo el “jet-lag” la vuelta a nuestros puestos de trabajo.

Estas han sido unas vacaciones peculiares, ya que después del terremoto que sufrió Perú nuestros propósitos en el país cambiaron drásticamente.

Ese 15 de Agosto es un día histórico, fatídica y catastróficamente histórico, que pasará a la historia del Perú. El sur del pais, Pisco, Chincha Alta, Ica…  ha comenzado una dura labor de reconstrucción. Todo el mundo se ha enrolado en esta tarea: hay países aportan dinero, otros víveres, algunos médicos o bomberos, o maquinaria especializada para adecuar la zona.

Queda mucho para que la situación en las ciudades mas afectadas vuelva a normalizarse. En breve, espero, la ciudad estará limpia de escombros, las infraestructuras se reconstruirán y, en el mejor de los casos, nuevas viviendas ocuparan el lugar donde existían antes.  Pero… ¿de que vivirán sus habitantes?

La ayuda recibida ha sido rápida y cuantiosa, por parte del pueblo, no así del gobierno. Algo que enorgullece a los peruanos, pero que debería avergonzar a sus dirigentes. Esa ayuda a base de tiendas de campaña, agua, víveres y ropa es algo temporal. Poco a poco esta solidaridad, como es normal, se enfriará y ya no se recibiran las toneladas de alimento y agua actuales.

Para ese entonces, deseo y espero, que las infraestructuras básicas ya estén solucionadas. Que exísta agua potable, luz y las carreteras en buen estado. Sin embargo, la gente no puede vivir siempre en tiendas de campaña.

Según se comenta en la zona gobiernos de otros países se encargaran de crear viviendas para los damnificados, así como el gobierno destinará ayudas para reconstruirlas… siendo optimistas, un nuevo Pisco, o Ica o Chincha Alta resurgirán de los escombros. Ojala con la experiencia adquirida en esta catástrofe, evitando las casas de adobe o los pisos altos sin la correcta cimentación.

Sin embargo, recordemos que en Perú, la mayoría de gente no tiene seguros, por tanto aquellos que tengan la suerte de disponer de una casa, seguirán sin disponer de los necesario para mantenerla, y para mantener a su familia, su vida… necesitan de un trabajo.

Algo que ningún gobierno les puede dar… necesitaran de empresas, fábricas, campos de cultivo, nuevas zonas turísticas… un tejido económico que permita a los habitantes de esa golpeada parte del mundo, pasar página.

Lo mas temido es que esos 85.000 damnificados, acaben movilizándose a Lima, donde por desgracia, y como ocurrió  en otros episodios de la historia, aquellos ocasionados por el terrorismo, tampoco encontraran trabajo.

Confío en que sabrán encontrar una solución, ya que el trabajo, el poder cobrar un dinero, será la mejor forma de volver a la rutina, de pasar página, de mantener su vida, su familia, su casa… de que Pisco, Ica o Chincha Alta, vuelvan a ser lo que eran.

Ánimo amigos…

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