Sobrevolando Nasca – Tierra de castigo

Sobrevolando Nasca – Tierra de castigo

El pasado Viernes, Fernando, Mari, Tania y yo fuimos en coche a conocer Nasca y sus famosas líneas. Nasca, que proviene del vocablo Nanasca cuyo significado es Tierra de Castigo se encuentra al sur de Lima, a unos 500 kilómetros.

En este lugar lo mas famoso són sus lineas que podéis oberservar en el Album de Fotos. El viernes bien temprano salímos de Lima en coche hasta esta ciudad, el viaje fue muy rapido, puesto que queríamos volar ese mismo dia las líneas.

El espectáculo fue increible. Desde lo alto de la avioneta se pueden ver las conocidísimas imágenes del colibrí, el mono, el astronauta…

Tras el interesante vuelo, que a Tania le sentó algo mal, los cuatro nos fuimos a buscar un alojamiento… Dimos com un hotel llamado Dios Kon, el dios de la fertilidad.

Es un hotel encantador al que desde aqui os recomiendo ir. Trato muy familiar, tranquilo, límpio y acogedor… 100% recomendable

Tras solucionar el tema de dormir nos encaminamos al restaurante Don Hono para solucionar el problema de entablar dialogo gastronómico. Uhm… Comímos mucho y bien… Por cierto, aqui Fernando y Mari, el hermano y cuñada de Tania se pasaron porque no nos dejaron pagar ni una ronda… Gracias pareja.

De noche conocímos la Nasca nocturna, fuimos a tomar junto con un nuevo amigo Weiser, piloto de avionetas, quien nos explico mucho sobre las mismas, sobre las lineas y sobre algo que veríamos el sábado: el acueducto.

El sábado por la mañana, antes de volver a Lima, fuimos a conocer el Acueducto Nazqueño. Se trata de una construcción antigua que hoy dia sigue funcionando. Un acueducto subterraneo que recoge las aguas freaticas y las transporta a una poza (cocha). Tiene un diseño espectacular y muy interesante, que ha sido estudiado por varias veces y que todavía no acaban de comprender.

Sigue un curso lleno de curvas, para que la corriente no lo rompa, dispone de accesos en forma de espiral para realizar el mantenimiento del mismo, habitan unos peces (bagres) que se encargan de mantener limpia el agua, de alguna forma esta limitado el caudal máximo, de forma que aunque llueva mucho no se supera un determinado caudal y, muy importante, no se ha secado nunca.

De ahí ya de vuelta a Lima pero antes pasamos por Ica donde degustamos un enorme cebiche y una riquísima jalea con yuca. Ah, también compramos una botellita de vino de Ocucaje.

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