Uni, doni, treni, catoni…

Uni, doni, treni, catoni…

Cartel Made In SpainEste pasado sábado, ayer, quedamos varios amigos para despedir a Gabri, el único DJ-pizzero-casalero mundial. Nuestro querido amigo Gabri se nos va a Formentera por una larga temporada, así que nos juntamos: Gemma, Montse, Laura, Tania, Pau, Martí, Oliver, Ricard, Chechu y yo en Santa Creu d’Olorda para comer juntos y pasar la tarde.

Lo que podéis observar en la foto no es nada más ni nada menos que el cartel que había en la puerta de una ruinosa valla de acceso a un huerto. Es la típica imagen de “made in spain”. Pero sin embargo uno de los mejores momentos sucedió en la sobremesa típica de este tipo de encuentros. En ella se trataron varios temas de estado, que ya les gustaría a los del Parlamento poder tratar con tanta profundidad.

Uno de ellos, el más escabroso aunque en nuestra mesa no hubo división de opiniones, fue el que versaba sobre la letra de una conocida canción infantil, el Uni, doni, treni… Bueno, lo de canción no se si define exactamente este caso, ya que la cantinela era usada como método azaroso para la selección de quien “paraba”, es decir, de a quién le tocaba realizar el rol que nadie quiere realizar en los juegos infantiles.

La letra de la canción, o cantinela, siempre ha sido, desde que tengo uso de razón:

Uni, doni, treni, catoni,
quini, quineta.
Estaba la reina
en su silleta,
vino Gil,
apagó el candil,
candil candilón,
cuenta la venta,
la venta son.

Dicha letra, como podéis comprobar no tiene mucho sentido, por no decir nada, pero era la forma más aleatoria que teníamos cuando eramos niños para decidir quién era el policía, o quién contaba en el escondite, o quién iba a buscar la bola en el bote.

Oliver sacó sobre la mesa una conversación mantenida ya hacía tiempo en la que una chica afirmó que la canción finalizaba con:

candil, candilón,
cuenta las bien,
que veinte son.

En referencia a las veinte palabras que forman dicha cantinela, sin tener en cuenta artículos ni preposiciones. ¿Alguna vez lo habíais contado? ¡Claro, esto es un atentado contra los recuerdos de niñez!

Son muchos años cantando esta retahíla, haciéndola nuestra, como para que ahora nos la intenten cambiar… ¡Inadmisible! Por eso toda la mesa estuvo de acuerdo en que este final no era aceptable. Si el resto de la canción no tenía sentido, ¿porque el final iba a tenerlo?

El caso es que me propuse hacer un análisis más exhaustivo sobre esta canción, conocida y usada por todos en nuestra niñez. Intentaba descubrir si había algún significado oculto en el resto de la canción, de forma que pudiera afirmar que nuestro final era incorrecto.

Así que dí con esta pagina en la red, donde pueden leerse varias versiones de la misma, ninguna de ellas tiene un sentido muy racional, aunque citando al autor de la misma puede leerse el uso que se hace de ella:

Aunque los niños han acabado utilizando esta retahíla para echar a suertes, lo cierto es que comenzaron siendo pequeños artilugios utilizados por la gente del campo para contar objetos (monedas, legumbres, frutas…) o para reunir al ganado.

En esta otra web, se puede leer que era una retahíla que se usaba para contar cosas hasta veinte, de lo que se desprende que el final propuesto por la interlocutora de Oliver sería mas correcto.

Lo único que puedo decir, es que yo me quedo con la letra de toda la vida, la que me acompaño en tardes de escondites, pilla-pilla, sombras, “un dos tres pica pared”, policías y ladrones… ¿Y vosotros?

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